¿Puede convivir un gato con inmunodeficiencia o leucemia felina con uno sano?

Desde 2014, se sabe que un gato con inmunodeficiencia o leucemia felina puede llevar una vida prácticamente normal y además puede convivir con gatos sanos sin riesgo de contagio para estos. No obstante, las confusiones que existen acerca de estas enfermedades, que pueden ser mortales, son muchos. Por eso queremos explicarte hoy en qué consisten, cómo detectarlas y de qué manera hay que tratarlas.

Qué padece un gato con inmunodeficiencia o leucemia felina

El FeLV o virus de la leucemia felina, es un retrovirus que se encuentra en todo el mundo y que tiende a afectar más a los gatos de las áreas urbanas que a los de zonas rurales. Este virus no puede contagiarse a seres humanos ni a animales que no sean gatos. Entre estos últimos, no obstante, el contagio sí es sencillo y puede darse incluso de madres a cachorritos durante la lactancia. 

No hay que confundirlo con el FIV o virus de la inmunodeficiencia felina. Cuando un gato contrae este último, pueden suceder tres cosas:

  • Que lo combata y se haga inmune.
  • Que se convierta en portador del virus, pero no presente síntomas.
  • Que caiga enfermo, en cuyo caso su sistema inmunitario se verá afectado.

¿Es sencillo que un gato con inmunodeficiencia o leucemia felina contagie a uno sano la enfermedad?

A pesar de las evidencias de estudios como el de Annette L. Litster del Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de la Universidad Purdue (USA), la creencia de que un gato con inmunodeficiencia felina está sentenciado a muerte está muy extendida. Lo mismo que la idea de que el contagio es sencillo y casi seguro si conviven gatos enfermos con gatos sanos. El problema es confundir FeLV con FIV. No es lo mismo un gato con inmunodeficiencia o leucemia felina.

El contagio en caso de inmunodeficiencia felina es difícil. Según en estudio que mencionamos más arriba, el virus se mantiene con vida durante muy poco tiempo fuera del cuerpo del gato, así que lo primero que hace falta es que los dos animales permanezcan en contacto muy estrecho. Pero no solo eso. Estas son las realidades que necesitas conocer sobre el FIV:

  • No se transmite a través de los areneros, los bebederos, comederos ni otros utensilios, como juguetes que usen los gatitos.
  • La transmisión tampoco es posible por el mero hecho de jugar o acurrucarse juntos.
  • El contagio solo es posible si el virus entra en el torrente sanguíneo a través de la saliva, donde sí está presente. Para que esto suceda hace falta que haya una mordedura profunda.
  • Las mucosas de los gatos suponen una importante barrera protectora, así que el acicalamiento tampoco es motivo de contagio.

En definitiva, si tienes un animal sano y quieres introducir en tu casa un gato con inmunodeficiencia felina, podrás hacerlo, siempre que ninguno de los dos sea especialmente agresivo. Para ayudar a la relación entre los nuevos compañeros puedes acudir a productos como Feliway Friends que ayuda a un mejor comportamiento y favorece las relaciones entre felinos. También puedes aprender más sobre la agresividad de los gatos en este artículo. ¡Conoce mejor a tus amigos bigotudos con Mascoteros!